¿Nota usted excesivo cansancio
al finalizar la jornada?
¿Tiene problemas de durezas, dolores en los pies, pies
valgos, artritis, lordocifosis, dedos en martillo,
deformación del arco trasero, dedos en garra, espolón
calcáneo, hallux rigidus, artrosis, hallus valgus (juanete),
microtraumatismos articulares, sesamoiditis, dolores
lumbares, sensación de fatiga, decaimiento, dolores
cervicales…?
¿Sabe que gran parte de estas dolencias provienen de
nuestros pies, debido al uso de un calzado inadecuado?
Hay que tener en cuenta que son nuestros pies los que
transportan y soportan durante horas el peso del resto de
nuestro organismo. Y que no tienen repuesto.
Cuando caminamos, la presión media en cada paso, hace que un
solo pie soporte como mínimo una vez y media todo nuestro
peso. Y si damos un traspié, hasta cinco veces. Es decir
que, en un trayecto de un kilómetro, una persona de 80 kilos
acaba cargando sobre sus pies 120 toneladas.
Por todo ello, hay que ser selectivo a la hora de elegir
nuestro calzado. Un zapato mal fabricado y con malos
materiales nos oprimirá el pie, dificultando nuestro sistema
circulatorio en su retorno venoso. Al estar mal ajustado,
provocará una mala pisada, por lo que el peso de nuestro
cuerpo no irá repartido en la planta de nuestro pie, sino en
una parte parcial de la misma que, al ser sobrecargada,
sufrirá de molestias en los tendones, apareciendo durezas y
callosidades. Los deficientes materiales que, a veces,
imitan la piel
flor, son plastificados que carecen de poro por lo que
dificultan la transpiración de los pies lo que, unido a la
falta de elasticidad y acople, nos llevan a un caminar por
agradable, provocando un cansancio innecesario.
El peso excesivo en un mal zapato nos produce malestar. Hay
que tener en cuenta que el soporte de 50 gramos sobre un pie
es equivalente a un kilo en la mano lo que, de forma
continuada, multiplica el cansancio.
Un buen zapato
Un buen zapato, para su fabricación, desde que se corta la
piel a mano hasta su acabado, pasando por ajustes y
centrándolo de forma artesanal, lleva un tiempo aproximado
de cinco horas de trabajo. Si a esto le añadimos la
utilización de materiales nobles en su confección,
el resultado debe ser bueno.
ANATXEM fabrica todos sus acabados en piel flor, tanto
forros como cortes, siendo celosamente cuidadosos en sus
ajustes y fabricación artesanal sobre plantas anatómicas,
con materiales microporosos aligerados.
ANATXEM es una marca española de origen valenciano, que
comercializa calzado anatómico cosido a mano con las mejores
pieles que existen en el mercado desde 1970. En una economía
cada vez más globalizada y con la existencia de una fuerte
competencia en productos de bajísima calidad importados a
bajo coste, se hace cada vez más imprescindible la
diferenciación hacia calzado de alta calidad para un sector
que así lo demanda.
ANATXEM es especialista en calzados terapéuticos
preventivos, zuecos con planta en piel flor o micromasaje
para la circulación de la sangre y evitar varices, así como
zapatos con plantillas extraíbles para pies cansados y
deficiencias circulatorias.
Si no ha tenido la ocasión de probarlos, hágalo y lo
comprobará usted mismo. Las pieles que se utilizan
generalmente son tratadas para que de una misma piel (por
ejemplo de vaca) salga más de una capa para así abaratar su
costo. Este proceso conlleva que lo que compramos es piel en
realidad, pero la última capa que vemos (la bonita) no lo
es. Es un
tratamiento que se le da al curtirla. La piel flor es la
auténtica del animal, la primera o única que se utiliza, con
lo cual, por lógica, es más cara, pero también es muchísimo
mejor que cualquier otra.